El primer artículo que llega a tu correo posee un carácter singular. Lo recibes de forma libre, consciente y elegida. Ese gesto inicial merecía un texto distinto, casi inaugural. Algo semejante a abrir una puerta y detenerse un instante antes de cruzarla.
Muchas personas de las que reciben este correo ya me leen desde hace tiempo en LinkedIn. Algunas incluso asumieron la audacia de adquirir mis libros. Otras llegan movidas por la curiosidad propia de la influencia digital. Todas encuentran aquí un lugar compartido.
Esta casa intelectual abre sus ventanas a cualquier procedencia.
Este primer envío ocupa para mí un lugar especial. Escribo con responsabilidad plena, con respeto por la palabra y por quien la recibe. La escritura forma parte de mi disciplina vital. Este blog, que hoy comienza su andadura formal, reúne ya a más de cinco mil suscriptores repartidos en doce países. Aspira a convertirse en un refugio intelectual frente al ruido constante y la palabra reducida a consigna.

En ocasiones, el texto se extenderá y pedirá una lectura reposada, tal vez en dos tiempos. En otras bastarán unas líneas que inviten a ser releídas. El contenido se organiza en varias categorías. Hoy existen tres. Con el tiempo aparecerán otras. Al inicio contemplé la posibilidad de elegir temas concretos. Preferí un envío íntegro. Recibirás todo.
Tú decides qué merece atención y qué puede descansar en la papelera.
El Diario del Conquistador nació durante la pandemia con un artículo titulado El efecto Robinson: «Desde aquí se sale solo». Hoy reúne por encima de los trece mil seguidores, supera los mil artículos publicados y alcanza más de diecisiete millones de interacciones. Su propósito gira en torno al éxito entendido como proceso, la lucha cotidiana, el trabajo autónomo y la empresa, siempre atravesados por la venta y por una ironía filosófica que crece con los años.
Filosofía de la recuperación emocional constituye una obra de largo aliento. La considero una herencia intelectual. Invita a abrazar una disciplina orientada a la gestión consciente de las emociones. Este newsletter cuenta con más de seis mil trescientos suscriptores, supera las trescientas sesenta ediciones y rebasa los tres millones y medio de interacciones. Nació junto al libro que lleva su mismo nombre.
Fragmentos para una vida lúcida carece de newsletter propio. Será escrito desde este espacio. Tal como su título sugiere, reúne apuntes dispersos, notas sobre servilletas, cuadernos garabateados, pensamientos recogidos a lo largo del tiempo y trasladados primero al papel y ahora compartidos con quienes se acercan a esta comunidad. Surgirán nuevos proyectos. Los irás conociendo.
Conservo miles de artículos seleccionados que deseo ampliar, revisar y actualizar para ti. Ese trabajo se realizará poco a poco, durante mis madrugadas. Confío en que el ritmo conserve vivo el interés inicial. Este espacio también acogerá reflexiones sobre mis publicaciones, su sentido y su intención. Habrá libros ofrecidos por capítulos, de acceso libre, pensados de manera exclusiva para quienes forman parte de esta comunidad. Esa parte se encuentra en proceso de definición.
La aspiración resulta clara: permanecer juntos en un lugar común.
Un espacio filosófico e intelectual, sostenido por la palabra extensa, atravesado por una ironía suave y un humor discreto, rasgos propios de esta forma de escribir y de mirar.
Gracias por estar aquí. La conversación comienza ahora. Miguel Alemany


