
Prometen compañía, pero reparten espejos fragmentados. La pantalla se llena de rostros sonrientes, de vidas perfectas que flotan en un escaparate interminable.
Miles de contactos en apariencia cercanos y, al mismo tiempo, un vacío que late en lo profundo. Se conversa con avatares, se intercambian corazones digitales, se mide la existencia en números que no sostienen abrazos.
Cuanto más ruido acumula la red, más silencio rodea al alma. La multitud virtual grita, y en medio de ese bullicio, cada ser experimenta una soledad inédita.
«Las redes sociales multiplican voces, pero borran abrazos». Miguel Alemany
FRAGMENTOS PARA UN VIDA LÚCIDA: APUNTES FILOSÓFICOS PARA QUIEN ELIGE DESPERTAR.
