Siéntate conmigo un momento.
Escucha antes de hablar.
Hay vidas que se comentan fácil
desde lejos,
como si el dolor fuera teoría
y el miedo un gesto ajeno.
Antes de juzgarme, te presto mis zapatos.
Camina con ellos.
Siente el temblor de elegir
cuando fallar deja huella
y acertar jamás garantiza paz.
Conócelos despacio.
Guardan cansancio,
años mal dormidos,
decisiones tomadas
cuando el corazón dudaba
y el tiempo apremiaba.
Antes de juzgarme, te presto mis zapatos.
Camina el error.
Ese que rima con noche,
con silencio,
con aprender tarde
lo que antes parecía claro.
Camina con mis zapatos
cuando duelen,
cuando cansan.
Zapatos que no te protegerán
de la traición
ni del dolor.
Entonces entenderás
que muchas decisiones erróneas
nacen de haber decidido demasiado,
de haber cargado más de lo que tocaba,
de haber seguido
cuando ya dolía elegir.
Permanece en la tristeza
que llega después del intento,
cuando lo diste todo
y aun así
el mundo respondió distinto.
Conoce el fracaso.
No el que se grita,
el que se acepta.
El que baja la voz
y afina la mirada.
Verás en mi rostro el cansancio.
En mi corazón,
las cicatrices.
Antes de juzgarme, te presto mis zapatos.
Y aun así,
me sentaré contigo junto a la chimenea
y te contaré
todo lo que necesitas saber.
Hablaré sin miedo,
sin temor a que después
salgas a proclamar a los cuatro vientos
mis debilidades.
Y cuando el peso ya sea tuyo,
cuando el paso se vuelva humilde
y la palabra más lenta,
habla.
Critica si lo necesitas.
Antes, recuerda:
Quien jamás caminó una vida ajena
jamás debería atreverse a medirla.

Preciosa lectura Miguel. Tengo q confesarte q me he sentido muy identificado con la misma y preciso re-leerla varias veces pq merece mucho la pena reflexionar párrafo a párrafo y disfrutar su lectura. Por cierto, la compartí con mi hijo mayor y al acabar me ha pedido se la reenviara. Gracias
No sabes como me emocionan tus palabras. Cuando algo nos gusta de verdad, no podemos evitar compartirlo con nuestros seres queridos. Gracias.
La profundidad del pensamiento aflora en el corazón y se grava en piedra, pregúntame y te contestaré con certeza de lo vivido para que tu transitar sea plácido y sereno, te amo confía en ti
Gracias Héctor por estar presente y apoyar este blog. Un fuerte abrazo.
Gracias, Miguel; por tu infinita generosidad. Un abrazo.
Muchas gracias por la tuya. Un enorme abrazo y espero contar de forma activa contigo por este modesto blog.